¿Qué pasa fuera de Castilla y León con la artesanía?

Análisis y comparaciones con nuestros vecinos

Antonio Benavides

9/26/202611 min read

¿Qué pasa con la artesanía fuera de Castilla y León?

Artesanía, mercadillos y oportunidades en España y Europa

En JIPIJAPI llevamos años recorriendo pueblos, participando en mercadillos, hablando con ayuntamientos y buscando lugares donde mostrar y vender nuestro trabajo.

Pero quizá ha llegado el momento de levantar un poco la mirada.

¿Qué ocurre fuera de Castilla y León?

¿Hay más mercadillos en otras comunidades?

¿Se protege más la artesanía?

¿Los ayuntamientos se implican más?

¿Hay más ayudas?

¿Y qué ocurre cuando salimos de España y miramos al resto de Europa?

La respuesta es bastante más interesante de lo que parece.

Primer problema: nadie cuenta bien los mercadillos

No existe una estadística suficientemente completa que nos permita hacer algo tan sencillo como:

Castilla y León: X mercadillos artesanales.
Galicia: X.
Andalucía: X.
Francia: X.

Además, las estadísticas suelen mezclar realidades completamente diferentes:

ferias profesionales, mercados medievales, venta ambulante, mercados gastronómicos, ferias de artesanía, festivales, mercados turísticos...

Para JIPIJAPI la pregunta es otra:

¿Qué oportunidades reales tiene una persona que pinta, escribe, cose, trabaja la madera, hace bisutería, fotografía, cerámica o cualquier otro producto creativo y quiere poner una mesa para vender lo que hace?

Ésa es nuestra medida.

Castilla y León quizá no esté tan mal como pensamos

Hay un dato histórico interesante.

En los Días Europeos de la Artesanía de 2022 se organizaron en España más de 400 actividades.

Andalucía encabezó la participación con 119 actividades, seguida precisamente por Castilla y León con 52. Madrid tuvo 43 y Galicia 42.

Actividades en los Días Europeos de la Artesanía 2022

Andalucía — 119
Castilla y León — 52
Madrid — 43
Galicia — 42

Días Europeos de la Artesanía 2022

Número de actividades programadas en las cuatro comunidades con mayor participación.

Fuente: EOI. Las cifras miden actividades programadas, no número de artesanos ni de mercadillos.

La lectura para el blog es interesante: Castilla y León quedó segunda, muy por debajo de Andalucía pero por encima de Madrid y Galicia en aquella edición. Conviene mantener siempre la aclaración de que estamos comparando actividades programadas en 2022, no el tamaño actual del sector artesanal.Gráfico 1 · Actividades en los Días Europeos de la Artesanía 2022

Días Europeos de la Artesanía 2022

Número de actividades programadas en las cuatro comunidades con mayor participación.

ComunidadActividadesAndalucía119Castilla y León52Madrid43Galicia42

Fuente: EOI. Las cifras miden actividades programadas, no número de artesanos ni de mercadillos.

La lectura para el blog es interesante: Castilla y León quedó segunda, muy por debajo de Andalucía pero por encima de Madrid y Galicia en aquella edición. Conviene mantener siempre la aclaración de que estamos comparando actividades programadas en 2022, no el tamaño actual del sector artesanal.

Por tanto, Castilla y León no parte precisamente de cero.

Tenemos tradición artesanal, organizaciones, actividades y patrimonio.

Pero todavía falta responder a nuestra verdadera pregunta:

¿todo eso se transforma en oportunidades suficientes para los pequeños creadores?

Tenemos algo muy importante: turistas

En 2025 Castilla y León fue el principal destino español en turismo rural, con aproximadamente 1,8 millones de pernoctaciones.

Es cierto que fueron un 5,9 % menos que en 2024, mientras el conjunto de España aumentó un 1,2 %. Pero seguimos hablando del principal destino rural del país.

Y esto enlaza directamente con el anterior artículo de JIPIJAPI.

Tenemos visitantes que vienen a nuestros pueblos.

Duermen.

Comen.

Visitan patrimonio.

Pasean.

Buscan experiencias.

La cuestión es:

¿estamos consiguiendo que la artesanía forme parte de esas experiencias?

Quizá nuestro problema no sea exclusivamente conseguir turistas.

Quizá sea conseguir que cuando esos turistas lleguen encuentren artesanía.

¿Qué ocurre en otras comunidades?

No existe un modelo único.

Andalucía tiene una enorme tradición de oficios y actividad artesanal.

Galicia ha conseguido desarrollar una marca reconocible alrededor de Artesanía de Galicia.

Cataluña vincula artesanía, comercio, empresas y municipios.

Comunidad Valenciana posee también una tradición y una estructura artesanal importantes.

País Vasco ha explorado conexiones entre artesanía, diseño e innovación.

Pero no deberíamos preguntar simplemente:

«¿Dónde hay más artesanos?»

La pregunta que nos interesa es:

«¿Dónde tienen más oportunidades?»

Una idea interesante de Cataluña: ayudar al municipio

Cataluña ofrece en 2026 un ejemplo especialmente interesante.

Entre sus programas de subvenciones existe uno dirigido a los municipios para apoyar la artesanía.

Busca, entre otras cosas, prestigiar ferias y ferias-mercado artesanales, dinamizar museos y centros de interpretación y favorecer actividades artesanales singulares.

Las administraciones locales beneficiarias pueden obtener hasta el 50 % del gasto subvencionable, con un máximo de 6.000 euros.

Esto cambia bastante la perspectiva.

No siempre es necesario dar dinero directamente al artesano.

Podemos ayudar al ayuntamiento que crea las condiciones para que los artesanos puedan trabajar.

Y eso, para Soria, podría resultar enormemente interesante.

Porque una buena ayuda puede ser simplemente una buena plaza

Cuando hablamos de subvenciones pensamos inmediatamente en miles de euros.

Pero quizá para nosotros sean mucho más útiles otras cosas:

un espacio gratuito,

mesas,

sillas,

electricidad,

carpas,

un espacio alternativo si llueve,

publicidad,

carteles,

actividades paralelas,

un lugar económico donde dormir,

coordinación con restaurantes,

talleres,

exposiciones.

Un pequeño ayuntamiento que facilite todo esto puede estar ayudando a los artesanos mucho más que una convocatoria de subvenciones a la que ninguno pueda presentarse.

Y llegamos a la pregunta del dinero

Se escucha con frecuencia:

«Hay subvenciones para los artesanos».

Sí.

Pero inmediatamente deberíamos preguntar:

«¿Para qué artesanos?»

Porque aquí aparece un problema que afecta directamente a muchos miembros de JIPIJAPI.

Castilla y León: hasta el 75 %, pero...

La convocatoria de Castilla y León de 2026 para modernización de empresas artesanas puede subvencionar modernización, producción, digitalización, comercialización y participación en ferias.

La ayuda puede alcanzar el 75 % del presupuesto aceptado.

Para participación en ferias o showrooms puede aceptarse un presupuesto de hasta 10.000 euros; para el resto de gastos conjuntamente, hasta 25.000 euros.

Parece estupendo.

Pero hay una palabra importante:

empresas.

La convocatoria está dirigida a establecimientos artesanos reconocidos administrativamente como talleres artesanos.

Por tanto, no debemos cometer el error de pensar:

«Hago artesanía, luego puedo pedirla».

No necesariamente.

Profesional y aficionado: iguales ante el público, diferentes ante la Administración

Imaginemos dos mesas contiguas en un mercadillo.

En una hay una mujer haciendo pendientes.

En la otra, otra mujer haciendo pendientes.

Para el visitante son dos artesanas.

Administrativamente pueden ser dos realidades completamente diferentes.

Una puede desarrollar una actividad económica profesional, estar registrada y disponer de un taller artesano reconocido.

La otra puede estar jubilada, desempleada, trabajar en otra profesión o hacer artesanía simplemente porque le gusta.

Y quizá participe en ocho mercadillos durante el verano.

La primera puede entrar en determinadas convocatorias.

La segunda, muchas veces, no.

Y ahí tenemos un problema.

¿Quién puede acceder a las ayudas?

La imagen general que encontramos al revisar convocatorias es aproximadamente ésta:

EMPRESA / TALLER ARTESANO PROFESIONAL
Acceso potencial: ALTO

ASOCIACIÓN / ENTIDAD CULTURAL
Acceso potencial: MEDIO-ALTO, dependiendo de la convocatoria y del proyecto.

AYUNTAMIENTO / ADMINISTRACIÓN LOCAL
Acceso potencial: ALTO para programas de dinamización, cultura, comercio, turismo o desarrollo local.

ARTESANO AFICIONADO INDIVIDUAL
Acceso directo: BAJO.

No son porcentajes ni una clasificación jurídica universal. Es un esquema explicativo: cada convocatoria establece sus propios beneficiarios y requisitos.

Y esta última línea debería interesarnos muchísimo en JIPIJAPI.

Entonces, ¿el aficionado queda fuera?

De muchas ayudas directas empresariales, sí.

Pero eso no significa que quede fuera de los proyectos financiados.

Ésta es una diferencia fundamental.

Quizá un artesano aficionado no pueda solicitar una determinada subvención.

Pero puede participar en una actividad organizada por:

un ayuntamiento,

una asociación cultural,

una asociación de artesanos,

un grupo de desarrollo rural,

un museo,

un centro cultural,

una iniciativa turística,

un proyecto europeo.

La ayuda no llega directamente a su bolsillo.

Pero crea la oportunidad.

¿Dónde queda JIPIJAPI?

Actualmente somos un colectivo informal.

Y eso tiene ventajas.

Pocas estructuras.

Poca burocracia.

Libertad.

Pero también puede tener limitaciones.

Determinadas subvenciones y convenios requieren personalidad jurídica, actividad empresarial o que el solicitante sea una administración pública.

Por eso la cuestión que tenemos pendiente de estudiar sobre si JIPIJAPI debería convertirse o no en asociación cultural adquiere una nueva dimensión.

No se trata solamente de tener presidente, secretario, estatutos o reuniones.

La pregunta también es:

¿qué puertas se abrirían y cuáles se cerrarían?

Una asociación podría, dependiendo de cada convocatoria, acceder a proyectos, establecer convenios o participar formalmente en iniciativas a las que un grupo informal tendría más dificultades para acceder.

Eso no significa que debamos convertirnos en asociación.

Significa que debemos tenerlo en cuenta cuando tomemos la decisión.

¿Y las ayudas españolas?

A escala estatal encontramos ayudas culturales, artísticas, empresariales, de emprendimiento, digitalización y diferentes programas.

Pero volvemos a encontrarnos con el mismo problema.

No existe una especie de:

«Subvención nacional para cualquiera que haga artesanía».

Cada convocatoria tiene sus requisitos.

Una persona puede encajar en una convocatoria artística o cultural y no en una empresarial.

Puede cumplir los requisitos de una ayuda y quedar completamente excluida de otra.

Por eso tenemos que abandonar la pregunta:

«¿Hay subvenciones?»

Y sustituirla por:

«¿Hay alguna subvención a la que nosotros podamos presentarnos?»

Es completamente diferente.

Y ahora salgamos de España

Europa abre otro mundo.

El programa Europa Creativa 2021-2027 apoya los sectores culturales y creativos y cuenta con un presupuesto del orden de 2.440 millones de euros para el periodo. Sus objetivos incluyen cooperación cultural, innovación, movilidad y competitividad de los sectores culturales y creativos.

Pero no imaginemos Europa como una oficina donde un artesano llama y dice:

«Hago muñecos y necesito 2.000 euros».

Gran parte de los proyectos europeos funciona mediante organizaciones, programas de cooperación, entidades culturales y proyectos con objetivos concretos.

Por eso vuelve a aparecer nuestra idea:

Europa probablemente esté más cerca de un artesano aficionado a través de un proyecto colectivo que de una solicitud individual.

Europa también está empezando a mirar de otra manera a la artesanía

Desde el 1 de diciembre de 2025 existe un sistema europeo para proteger mediante indicaciones geográficas determinados productos artesanales e industriales vinculados a un territorio.

Puede aplicarse a productos de madera, joyería, textiles, encaje, cuchillería, vidrio, porcelana, cuero y otros.

Y ya no hablamos únicamente de teoría.

En mayo de 2026 la Porcelaine de Limoges, de Francia, se convirtió en el primer nombre artesanal e industrial registrado bajo el nuevo sistema europeo. En los primeros meses se habían presentado ya 74 solicitudes.

Esto nos dice algo.

Europa empieza a considerar que un producto artesanal puede estar relacionado con un lugar de una forma parecida a como relacionamos un vino, un queso o determinados alimentos con su territorio.

Para una provincia como Soria, esta idea debería resultarnos especialmente sugerente.

La cultura como pequeña empresa en Europa

En 2022 había aproximadamente 2,03 millones de empresas culturales en la Unión Europea.

Representaban el 6,3 % de las empresas de la economía empresarial europea y generaban unos 199.000 millones de euros de valor añadido.

El porcentaje de empresas culturales sobre el tejido empresarial era:

Países Bajos — 11,0 %
Suecia — 10,8 %
Eslovenia — 8,9 %
Lituania — 8,9 %
Austria — 8,1 %

Cuidado: empresa cultural no significa empresa artesana.

El dato incluye actividades creativas, artísticas, editoriales, arquitectura y otros sectores.

Pero sirve para mostrarnos que la creación cultural no es una actividad marginal en Europa.

Entonces, ¿en Europa lo tienen más fácil?

No podemos afirmarlo.

Un artesano francés, portugués, italiano, alemán o neerlandés puede encontrarse con costes, impuestos, licencias y obligaciones que nosotros no tenemos.

Por eso sería absurdo hacer un ranking diciendo:

«Éste es el mejor país para ser artesano».

Nos interesa algo diferente:

descubrir qué ideas funcionan fuera.

Francia merece que la observemos

Los actuales Días Europeos de la Artesanía tienen su origen en las jornadas francesas de oficios artísticos, iniciadas en Francia en 2002.

Posteriormente el proyecto se extendió y España se incorporó a él.

¿Por qué nos interesa?

Porque plantea la artesanía no solamente como venta.

Hay talleres abiertos.

Demostraciones.

Encuentros.

Visitas.

Aprendizaje.

Exposiciones.

Rutas.

Actividades para niños.

Patrimonio.

Turismo.

Eso cambia completamente la experiencia.

Quizá nuestro problema sea pensar demasiado en el mercadillo

Nosotros solemos imaginar:

pueblo + mesas + artesanos = mercadillo.

Pero podemos imaginar:

pueblo + artesanos + exposición + taller + gastronomía + visita cultural + demostración + música + turismo = experiencia.

Entonces la artesanía deja de ser simplemente una mesa donde se venden objetos.

Se convierte en parte de una actividad cultural.

Y eso puede abrir incluso vías diferentes de financiación.

El artesano aficionado merece una reflexión especial

Existe un enorme colectivo que aparece poco en las estadísticas.

Jubilados.

Desempleados.

Personas que trabajan en otra cosa.

Personas que crean durante unas horas a la semana.

Pintores aficionados.

Escritores.

Fotógrafos.

Personas que cosen.

Personas que trabajan la madera.

Personas que hacen pequeñas publicaciones.

Personas que experimentan con materiales.

No necesariamente quieren convertirse en empresarios.

Ni quieren vivir de ello.

Pero quieren crear.

Quieren aprender.

Quieren enseñar lo que hacen.

Y, algunas veces, quieren venderlo.

¿Dónde encajan estas personas en las políticas públicas de artesanía?

No es una pregunta menor.

Porque el aficionado también genera economía

Supongamos que veinte artesanos llegan un sábado a un pequeño pueblo.

Han utilizado sus coches.

Compran gasolina.

Algunos desayunan.

Comen.

Toman café.

Quizá compran productos locales.

Llevan visitantes.

Publican fotografías del pueblo.

Hablan de él.

Pueden regresar.

Pueden organizar talleres.

Pueden exponer.

Individualmente el impacto puede parecer pequeño.

Colectivamente puede ser considerable para una localidad de 200 habitantes.

Por eso quizá las administraciones no deberían preguntarse solamente:

«¿Es usted una empresa?»

También deberían preguntarse:

«¿Qué aporta usted a nuestro pueblo?»

¿Qué podemos pedir entonces a nuestros ayuntamientos?

Quizá no necesitemos empezar pidiendo dinero.

Podemos pedir oportunidades.

Una plaza.

Mesas.

Sillas.

Electricidad.

Publicidad.

Un local.

Un plan B si llueve.

Un pequeño espacio para una exposición.

Un taller.

Una actividad para niños.

Colaboración con los bares.

Un menú económico para participantes.

Alojamiento.

Una visita guiada.

Una actuación musical.

Un cartel conjunto.

Y continuidad.

Un buen ayuntamiento puede convertirse en una de las mejores «subvenciones» para un pequeño artesano.

El gran activo de Castilla y León

Turismo rural en España · 2025

Castilla y León terminó 2025 como principal destino español en pernoctaciones de turismo rural: aproximadamente 1,8 millones.

Y aquí aparece quizá la pregunta más importante de todo este artículo:

Si ya tenemos a los turistas, ¿qué estamos haciendo para conectar ese turismo con nuestros artesanos?

Porque quizá no necesitemos competir con Andalucía, Galicia, Cataluña, Francia o Portugal por tener más visitantes.

Quizá tengamos que conseguir que los visitantes que ya vienen a Castilla y León encuentren más cosas que hacer relacionadas con la creación.

De un Atlas de mercadillos a un Atlas de oportunidades

Hasta ahora hemos buscado fundamentalmente:

¿Dónde hay mercadillos?

Pero podríamos empezar a buscar otra cosa:

¿Dónde existen oportunidades?

Y entonces una ficha podría preguntarse:

¿Hay turismo?

¿Hay artesanos?

¿Hay asociaciones?

¿Hay un centro cultural?

¿Hay museo?

¿Hay alojamientos económicos?

¿Hay restaurantes interesados?

¿El ayuntamiento colabora?

¿Hay ferias?

¿Hay subvenciones?

¿Quién puede solicitarlas?

¿Admiten aficionados?

¿Podríamos organizar nosotros un mercado?

¿Podríamos montar una exposición?

¿Podríamos impartir talleres?

¿Podríamos organizar una jornada artesanal?

Eso sería bastante más potente que una simple lista de mercadillos.

Y quizá podamos mirar todavía más lejos

Hoy miramos Soria.

Después miramos La Rioja y otras provincias cercanas.

Mañana podemos observar Galicia, Cataluña, Andalucía o cualquier otra comunidad.

Y algún día quizá Francia o Portugal.

No necesariamente para coger el coche y recorrer 1.000 kilómetros para vender cuatro piezas.

Sino para aprender.

Descubrir qué hacen.

Cómo organizan los mercados.

Cómo relacionan artesanía y turismo.

Cómo apoyan los ayuntamientos.

Cómo promocionan los talleres.

Cómo consiguen subvenciones.

Cómo crean rutas.

Cómo convierten un oficio en patrimonio.

Y preguntarnos:

¿podemos adaptar alguna de esas ideas a Soria?

La conclusión quizá sea inesperada

Después de mirar fuera, Castilla y León no parece necesariamente un mal lugar para desarrollar actividades relacionadas con la artesanía.

Tenemos patrimonio.

Tenemos pueblos.

Tenemos tradición.

Tenemos espacio.

Tenemos turismo rural.

Tenemos gastronomía.

Tenemos cultura.

Tenemos artesanos.

Y tenemos personas con ganas de crear.

Quizá el problema sea que todas esas cosas funcionan demasiado separadas.

Artesanía por un lado.

Turismo por otro.

Ayuntamientos por otro.

Hostelería por otro.

Asociaciones por otro.

Subvenciones por otro.

¿Y si empezáramos a conectarlas?

Artesanos + ayuntamientos + turismo + hostelería + cultura + asociaciones + ayudas.

Entonces un mercadillo podría dejar de ser simplemente unas mesas colocadas en una plaza.

Podría convertirse en una pequeña herramienta de dinamización rural.

Y quizá ésa sea una de las cosas que JIPIJAPI pueda ayudar a construir.

Porque después de investigar qué ocurre fuera, nuestra pregunta ya no debería ser solamente:

¿Dónde hay más artesanos?

La pregunta debería ser:

¿Dónde lo tienen más fácil para ser artesanos?

Y después hacernos otra todavía más importante:

¿Qué podemos hacer nosotros para que uno de esos lugares sea Soria?

He mantenido deliberadamente el gráfico de acceso a subvenciones como esquema cualitativo y no como porcentajes. No hay una estadística que permita afirmar, por ejemplo, que un aficionado tiene «un 20 % de acceso»; poner cifras ahí sería inventarlas. En cambio, el contraste entre la ayuda castellano-leonesa para talleres reconocidos y el programa catalán para que los propios municipios impulsen la artesanía demuestra bastante bien dos maneras distintas de intervenir.